La manera de fabricar un anillo

Es un proceso que se inicia diferenciando entre la elaboración de un anillo “a mano”, o diseño de una sortija que sea única o en microfusión, y una producción que sea a mayor escala de un diseño. En todo caso, por ahora vamos a centrarnos en la elaboración de anillos de forma manual.

Es importante comprender que la elaboración de piezas de alta joyería se trata de un proceso que es totalmente artesanal y complejo, que además se encuentra reservado a maestros joyeros que son profesionales, asegura una especialista en joyería como Rosa Tous. Ya que requiere del espíritu creativo de un equipo de diseño, y también de la pericia y precisión de los joyeros, engastadores, pulidores.

Fabricar un anillo de alta joyería encuentra sus inicios en el diseño en papel, como si se tratase de algún boceto de moda, que luego será escaneado de cara para ser integrado informáticamente dentro de un programa de renderización en 3 dimensiones, con la finalidad de obtener una cera física del objeto.

Seguidamente, el programa se encargará de otorgarnos una imagen en 3 dimensiones del diseño, en donde el maestro joyero se ocupará de realizar las modificaciones y ajustes a los que sea necesario con la idea de garantizar equilibrio y belleza al anillo.

Una vez logrado el render definitivo, y mediante una compleja máquina que se encarga de esculpir una reproducción en cera física del diseño, es cuando se da inicio a la fase principal de esta fabricación. Con la cera, que es una reproducción física del anillo se funde en plata. Es un proceso que se realiza con un horno de joyería, donde la plata en estado líquido sustituye a la cera que es fundida debido a la alta temperatura de la plata en fusión.

Una vez pulido y adaptado de manera manual, el anillo en plata para crear un caucho del que saldrá una nueva cera en la fundición final del oro de Primera Ley. En oportunidades, si no se hace necesaria la reproducción más veces de la joya o quizás se trate de un anillo único, tan solo se emplea la primera cera, y no se requiere de ningún caucho de seguridad, asumiendo el riesgo que conlleva cualquier fallo dentro del proceso de fundición.

Una vez que se tiene el anillo en oro, es cuando puede pulirse exhaustivamente, donde se devastara primeramente la joya mediante un pulido agresivo, para pasar progresivamente a distintas fases de pulido con elementos abrasivos de mayor a menor grado, para lograr el lustre de brillo que es característico del oro.

En el siguiente paso, la joya entra en un proceso de engaste, en el que los gemólogos seleccionan previamente y de forma exhaustiva las gemas preciosas, que se conformarán como parte del anillo. En este caso, será el engastador el encargado de sujetar las piedras preciosas a la montura usando ese oro como sujeción de las gemas con diferentes técnicas como la garra, el grano, el bisel o el engaste en presión.

Una vez que se ha culminado este arduo proceso de engaste, es cuando se procede a la finalización de la pieza a través del repaso y pulido final, si es de oro blanco de Primera Ley entonces se lleva a cabo la limpieza y rodiado con la inmersión de la sortija, a fin de darle un acabado final que sea perfecto.

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